Junio llega cargado de estrenos, noches largas y ganas de salir de casa. El calor empieza a instalarse en la ciudad y los teatros se llenan de historias nuevas, encuentros inesperados y emociones a flor de piel. Entre ventiladores, terrazas y atardeceres eternos, abrimos la puerta a una programación pensada para vivir el verano desde la butaca.
Es urgente una revolución que nos devuelva la dignidad de la lucha, travestida y política, torta y combativa, lencha y brillante, promiscua y valiente.