Quise ser maricón pero nací sudaca en La Entrevista

17.06.2026

En una emotiva y desgarradora intervención desde el Teatro Tantarantana, el artista conocido como Mazorra ha abierto su corazón para hablar de las complejidades que atraviesan su cuerpo no binario, migrante y racializado. A través de una confesión íntima que conecta directamente con su última propuesta escénica, ha puesto sobre la mesa la enorme distancia vital que separa a las personas que tienen que luchar constantemente por el reconocimiento de su existencia de aquellas que viven desde la comodidad del privilegio.

El artista ha compartido, con un punto de ironía y vulnerabilidad, lo que a veces le transmite a su terapeuta: la envidia hacia el hombre heterosexual cuya mayor preocupación es simplemente decidir si compra o no entradas para un partido de fútbol de la FIFA. En contraposición, vivir desde la interseccionalidad se convierte, según sus palabras, en una especie de "saco de boxeo" donde se reciben de manera constante las tensiones y las rabias de la sociedad, ya sea por un lado o por el otro.

«Ya me gustaría tantas cosas para estar más tranquila. Cuando miro hacia al lado y veo al blanco heterosexual de derechas, lo entiendo y pienso que está muerto de miedo de perder su privilegio».